miércoles, 3 de noviembre de 2010

Suerte que aún no lo sabes.

Disfrute a los sentidos, sin dudas.
Porque mis ojos te ven, y se deslumbran por tu andar.
Suerte que aún no lo sabes,
cuando te veo timidamente me asomo,
te busco,
te quiero,
te sueño.
Con miedo a abrir la puerta de este mundo,
De este país escondido en el mapa,
tal cual isla que se protege
por las dudas de que harán los nuevos turistas,
tratando de cuidar un tesoro valioso,
sin saber como llegar a el,
sin -x-,
sin camino,
sin piratas escondidos,
porque después de encontrado,
no sabemos si será cuidado.
Porque mis manos quieren agarrarte y no soltarte más,
suerte que aún no lo sabés,
que transpiro tal cual niña al sentir tu beso en la mejilla,
me escondo,
me encierro,
me contengo.
Me tiento al decirte al oído,
como decís vos,
que sos cautivante, atractivo,
mis ojos lo ven,
y mis manos te quieren tener.
Tal cuál espera al buen tiempo,
porque quiero que nuestras mano siembren juntas
algo...lo que fuese,
un minuto,
un deseo,
un camino desierto,
pero con un oasis en el medio.
Porque mis oídos piden a gritos tus silencios,
suerte que aún no lo sabés,
pero tus dichos son caricias para esta alma,
cansada,
pisoteada,
dolida.
Enmudecida por tus palabras dulces,
cuasi salidas de un cuento de hadas,
aquél que nunca leí,
aquél que nunca me gustó culminar
porque después de todo,
solo existen principies desteñidos,
y aún no se si creer en los poderes de las hadas,
de volar,
de soñar,
de confiar
en la melodía de tus palabras,
si es la misma que la de tu alma,
o solo termina siendo un papelón.
Porque mi nariz sólo quiere ser testigo del perfume de tu piel,
suerte que aún no lo sabés,
pero solo deseo hacer un juego con ella,
misterioso,
seductor,
inocente.
Proveniente de esta niña con ganas,
de sentir el aroma de tu desayuno por la mañana,
tal cual tostada quemada,
con café sin azúcar,
pero con una hermosa margarita,
que me quiere,
que no me quiere,
que me envuelve,
como el olor a tu maldito pucho,
espero que esto no se esfume como el humo,
y si así sucede,
espero que haya sido disfrutado,
tal cual cigarro en un engaño.
Porque me gusta imaginar el sabor de tu boca,
suerte que aún no lo sabés,
pero fantaseo con ello hasta en mis sueños,
despierta,
dormida,
seducida.
Admito que si no te lo doy, no es por falta de ganas,
sino por miedo paralizante a querer disfrutar el regalo
antes de romper el papel.
De querer volar sin saber si tengo alas,
de querer caminar sin saber si tengo compañero,
camino, risas, llantos, mates o cervezas.
No pretendo construir casas,
ni ir al super por las mañanas,
ni comer pasta los domingos...
Pero si tener un par para andar,
para consolar en días tristes,
para llamar...así alejo a mi soledad,
para mimar,
para dar el beso que tanto quiero regalar.

No hay comentarios: